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¿Qué es una recesión económica y cómo nos afecta?

Una recesión económica significa que la producción de bienes y servicios del país o países que la padecen, se contrae o se reduce durante dos periodos consecutivos, lo cual tiene un impacto negativo en la generación de empleos y en la disponibilidad de dinero entre su población.

En una recesión, se afectan todos los factores productivos por igual: las empresas, los trabajadores, los consumidores y los clientes. Todos, sufren en mayor o menor proporción las consecuencias de las restricciones o pérdidas causadas.

De cara a la recesión, las medidas que se pueden tomar para enfrentar la crisis, son también difíciles, despidos o reducción de la fuerza laboral y disminución de los programas productivos, son ejemplos claros de ello. Con la recesión se pierde el balance y aumenta el costo; la demanda sube, pero la oferta es insuficiente.

Frente a este tema, siempre hay una constante incertidumbre acerca de si la crisis de un país diferente al nuestro, puede llegar a afectarnos y también es muy común que muchos se pregunten, si volverá haber una crisis global. En ese orden de ideas, los expertos hablan.

 

La Sincronía

El economista Lorenzo Ductor, investigador de la Universidad Middlesex de Londres, en Reino Unido, explica un término que se oye con mayor frecuencia y que daría respuesta a estos interrogantes. “Sincronía”.

La Sincronía, en el ámbito económico se entiende como la interconexión entre todas las economías del planeta. Según el investigador, cada vez que se ha producido una crisis, se han identificado períodos de sincronía de los ciclos económicos. A través de un sofisticado sistema de mediciones, Ductor  junto a Danilo Leiva-León, un investigador del Banco Central Español, detectaron que existe un aumento significativo y gradual en la sincronización de los ciclos económicos.

Así mismo, existe otro término que se llama: Sincronización extrema, que se entiende justamente como la sincronía de los ciclos económicos, que actúa como onda expansiva, aumentando el riesgo de contagio de la recesión de un país a los demás.

Por otro lado, Ductor afirma que hoy las grandes empresas, los bancos y las instituciones financieras están altamente interconectados y lo que afecta a una empresa o a un banco, puede detonar en una severa inestabilidad y hasta en el colapso de toda una economía. A este fenómeno se le conoce como: riesgo sistémico y constituye una gran amenaza a la estabilidad de la economía mundial.

En ese orden de ideas, en la medida en que las economías están más interconectadas por la integración financiera, la mayor apertura comercial y las políticas fiscales, el riesgo de contagio de una recesión, aumenta considerablemente.

En definitiva, el panorama no es muy alentador si se dieran las condiciones para que de forma desafortunada, nuestra economía entrara en una recesión. Pero es importante entender muy bien qué es, cómo nos afecta y finalmente qué acciones tomar frente a ella.

 

Entonces, ¿cómo podemos blindarnos en caso de una recesión?

  • Es necesario, no solamente conservar el empleo, sino aumentar nuestra productividad

al mismo tiempo (mejor disposición de los recursos) y conservar o incrementar la calidad de los productos elaborados o servicios proporcionados.

  • El ahorro y la inversión inteligente de nuestros recursos, nos ayudará a sortear los

efectos de una recesión en nuestro patrimonio.

  • Un gasto ordenado y racional, así como un presupuesto personal balanceado, es fundamental.

 

Por último, es importante tener en cuenta que una vez se reactive  la economía y se salga de la fase de recesión, los efectos de esta sobre la economía, pueden tardar en desaparecer.

De la misma forma, el consumo no se reactiva inmediatamente, ya que este depende de la renta disponible de las personas y esta no puede verse incrementada, bien porque no hay capacidad para generar empleo o aún en el supuesto de que sí se redujera el desempleo, los salarios no permitirán un aumento del gasto personal. 

Si lugar a dudas una recesión afecta a todos por igual, sin distinción alguna; por ello, hacer lo que esté en nuestras manos para prevenirla e incluso para enfrentarla llegado el caso, es fundamental para eventuales crísis.

 


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